Escrito 7 El miedo y la herida del rechazo Tener al amor en la pureza de su esencia me hizo revisar ¿qué locuras pasaban por la mente de mi niña? Es menester repensar a la niña interior como un infante, un polluelo que sale del caparazón y se encuentra ante un desordenado y vasto mundo que le provoca curiosidad, ansiedad y miedos. Todo pasa por el cuerpo infantil. Su cerebro no funciona igual al del adulto, por lo cual no entiende muchas cosas que en la vida adulta preocupan. Sin embargo, es allí, en la infancia, donde se agolpan las primeras creencias limitantes sobre el mundo y sus vicios. Según mi experiencia, en la exploración de las heridas de la infancia, el miedo es la emoción primaria a la que ese cuerpecito se enfrenta. Como el miedo es una emoción que involucra nuestra seguridad y la supervivencia como humanos, es menester explorarla. Viví el deseo de mamá al concebirme. Ella tenía una extraordinaria fuerza de vida que aún ahora me abraza. La pude visualizar navegando por el ...